sábado, 26 de diciembre de 2015

FRAGUA DE LA PALABRA, I: Maria y la culpa.


FRAGUA DE LA PALABRA, I: Maria y la culpa.



La poesía o la génesis perpetua. Qué si pudiéramos entrar en la palabra y remontarnos a su origen. Qué si tuviéramos la oportunidad de asomarnos al momento en que la poesía se posa en el lenguaje. Cuántas veces hemos fantaseado con ser voyeurs de ese proceso íntimo, tan íntimo, que es la escritura.

Le proponemos a la poeta Maria Sevilla que nos hable del engendramiento de I la culpa.


Nacer es caer en la brecha; posicionarse, de repente, con un cuerpo palpable, tan concreto, en el centro de la brecha. Para algunos vivir es tratar de achicar distancias; a mí, la literatura me enseñó el conflicto, el punto de ebullición. La poesía es hacer posible la contradicción. Esto no significa hablar sobre o decir la contradicción, sino hablar o decir contradictoriamente —y quizás la poesía, que es el arte de la síntesis, es uno de los pocos discursos que permiten decir contradictoriamente. Es por ello que cuando escribo prefiero dejarme llevar sin rumbo fijo por palabras o imágenes que llamen mi atención sin saber exactamente qué quiero decir con el poema que estoy escribiendo hasta que no lo tengo listo o casi acabado. En el caso de «I la culpa» creo que me dejé arrastrar por la mórbida atracción que me produjo combinar las connotaciones sexuales de la palabra «llépol» con la idea misma de la culpa. Llépol, llépol, llépol: resonaba en mi cabeza y me ponía cachonda de un modo muy parecido a un cierto tipo de excitación que yo, como tantos otros, conocía muy bien: aquella que aparece junto a una necesidad inmensa de redención de la misma y que es inversamente proporcional a la posibilidad de redención de la misma.

Sin embargo, no fui consciente de lo que quería decir hasta que tuve el poema terminado (o incluso semanas y meses después de tenerlo terminado): de este modo —pensando el poema cuando ya he tocado hueso— consigo que sean radicalmente contradictorios.


I LA CULPA

Llépol del patir que et fa ser meu...
Volia dir-te que no ho sento. Tampoc
no es penedeixen les gavines
quan estripen el mutisme de la nit
xisclant la por. La bogeria. La que em torna
encara llépol del patir que et fa ser meu.
Llépol. De la culpa. De saber-me
tot el front esgarrinxat. De ser gavina
i d’esquinçar la salabror de matinada
omplint la bretxa amb la buidor
que fa surar les boies. De nit.
Quan tot és negre i jo sóc
llépol del patir que et fa ser meu.
Volia dir-te que no ho sento. Tampoc
no es penedeixen les gavines
ni les boies ni la mar quan són immenses
i em fan mal. Quan me les miro. Quan sé
que són immenses. I em fan mal.
Per això
                 he de dir-te que sóc
llépol, al final, de fer-te mal
i ser-te mal, com a única manera
que jo sé
de fer-me mal i redimir-me,
així,
                 tot l’immens amor que et tinc.



(traducción)

Y LA CULPA

Dulcero del sufrir que te hace mío…
Quería decir que no lo siento. Tampoco
se arrepienten las gaviotas
al desgarrar el mutismo de la noche
chillando el miedo. La locura. La que vuelve
aún dulcero del sufrir que te hace mío.
Dulcero. De la culpa. De saberme
la frente rasguñada. De ser gaviota
y de arpar el salobre en madrugada
llenando la brecha del vacío
que hace flotar las boyas. De noche.
Todo oscuro y yo
dulcero del sufrir que te hace mío.
Quería decir que no lo siento. Tampoco
se arrepienten las gaviotas
ni las boyas ni la mar cuando son inmensas
y me duelen. Cuando las miro. Cuando sé
que son inmensas. Y me duelen.
Por eso
            tengo que decir que soy
dulcero, al final, de dolerte
y serte mal, como única manera
que yo sé
de serme mal y redimirme,
así,

            el inmenso amor que es tuyo.




Maria Sevilla nace en Badalona el 22 de marzo de 1990. Crece en esta ciudad, satélite y periférica. Graduada en Filología Catalana por la UB (2012), actualmente hace tu tesis doctoral sobre La passió segons Renée Vivien, novela de Maria-Mercè Marçal. Su primer poemario, Dents de polpa (2015), ha sido merecedor del premio Bernat Vidal i Tomàs, de Santanyí (Mallorca), en su ya trigésima edición.


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