lunes, 15 de febrero de 2016

FRAGUA DE LA PALABRA, II: Sara Torres y los conjuros

FRAGUA DE LA PALABRA, II: Sara Torres y los conjuros 


Desde Fragua de la palabra seguimos preguntándonos sobre el proceso creativo en la poesía.
¿Dónde se engendra la primera palabra? ¿Cuáles son los requisitos de (des)condición para el espacio poético? ¿Sin qué, o con qué, no puede haber poesía? ¿A qué se parece pensar desde el poema?
Y sobre todo: ¿qué ocurre con estas preguntas cuando las enfrentamos al texto?
 
 La poesía de Sara Torres parece orbitar en torno a todas estas preguntas con los embates de quien trata de encontrar brechas, fugas, disidencias de la tiranía significante. Porque quizás la poesía es ese lugar inventado a cada tiempo, necesario, en perpetuo devenir.
La poeta nos convoca al texto y nos habla de su encuentro con la palabra :   






En el sueño ella no es la suave forma    ella no es la flor del cerezo en su balanceo hacia el pavimento ella no es nido de garzas sobre el agua  En el sueño   ella es monstruo marino en la lentitud del aceite ella es Basir; el sacerdote-chamán en ropas de mujer   ella es Bato; la diosa con cabeza de caballo ella es Kelea; atrapada por la espuma entre vientos contrarios Espíritu torpe en los lodos del sueño ella respira como bajo el agua   ella respira sin poder sin con la mano del fantasma del día en el cuello con el cuello con la mano del fantasma del día en la tráquea    hacia dentro   sin lenguaje   sin omisión del lenguaje  En el sueño ella no va por encima de   ella no va a través    cae dentro    sacerdote-chamán en ropas de mujer   cae  
[al dominio insidioso de las estructuras]


                                                                       De Conjuros y Cantos, próxima publicación en Kriller71 ediciones. 



He nadado a ciegas en y he sido parte de la corriente de significantes. He nadado torpemente, a bandazos, significando, siendo significada. En algún momento un eco -el sonido de una palabra o una imagen en tránsito- se convierte en objeto, se hace cuerpo para caber en el puño o en la cavidad de la boca. Parece que poseo la materialidad del hilo entre los dedos, y con esa certeza comienzo a tirar no conociendo longitud o si a otro lado un ovillo. Tal vez soy araña en su tela y noto la vibración de llegada bajo una de mis patas. Acudo con prisa al lugar del temblor y espero encontrar a mi presa. La adiviné por su temperatura, su olor y su peso. Si entro en esa ebriedad, otro modo de la atención, no sólo hablo los lenguajes conocidos. Los hablo y los trunco, los retuerzo al pronunciarlos; boca bastarda, desobediente y mestiza. Tejo fantasías afines a mi cuerpo, me ensancho y me dilato, mi deseo traga y hace nacer, se alimenta de sí mismo y de su estela, produce el objeto al que se engancha después. Contacto, relajación: el texto que produzco ocupa el lugar de la carencia, del referente perdido. El texto tapona el conducto e impide la disolución, me protege de la deriva. Pensar desde el espacio poético se parece a no pensar, a no usar sino ser la mente. No usar sino ser la palabra, devenir lenguaje en resistencia. Heredar y mutar lo heredado. Provocar lo nuevo en el error y sólo a partir del error derrocar el dominio insidioso de las estructuras.










Sara Torres (1991). BA Lengua Española y sus Literaturas en la Universidad de Oviedo y en Queen Mary University de Londres. MA en metodologías críticas en el King’s College de Londres, Con La otra genealogía (Torremozas, 2014) ganó el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven. Su próximo libro de poesía, Conjuros y Cantos, tiene como fecha de publicación Mayo del 2016.

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